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Reina de la Paz MEDJUGORJE

Reina de la Paz MEDJUGORJE

MENSAJE DEL 25 DE MARZO DE 2011 “¡Queridos hijos! De manera especial hoy deseo invitarlos a la conversión. Que a partir de hoy comience una vida nueva en su corazón. Hijitos, deseo ver su “sí” y que su vida sea el vivir con alegría la voluntad de Dios en cada momento de su vida. Hoy de manera especial yo los bendigo con mi bendición maternal de paz, de amor y de unidad en mi Corazón y en el Corazón de mi Hijo Jesús. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

MENSAJE DEL 2 DE MARZO DE 2011 "Queridos hijos, mi corazón de madre sufre tremendamente cuando veo a mis hijos que persisten en poner lo que es humano antes de lo que es de Dios, a mis hijos que, a pesar de todo lo que los rodea, y a pesar de todas las señales que se les envían creen que pueden caminar sin mi hijo. ¡No pueden! Solo están caminando a la perdición eterna. Es por esto que convoco a aquellos que están dispuestos a abrirme su corazón, que están listos para ser apóstoles de mi amor, para ayudarme; para que viviendo el amor de Dios puedan ser un ejemplo para aquellos que no lo conocen. En Mayo, el ayuno y la oración les dará la fuerza para eso, los bendigo con la bendición maternal en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Gracias."

 

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Mensaje anual del 18 de Marzo de 2011 a Mirjana ” ¡Queridos hijos! Yo estoy con vosotros en nombre del Amor más grande, en nombre del buen Dios que se ha acercado a vosotros a través de mi Hijo, y os ha mostrado el verdadero amor. Yo deseo conduciros por el camino de Dios. Deseo enseñaros el verdadero amor, que los demás lo vean en vosotros, que vosotros lo veáis en los demás, que seáis hermanos para ellos y que los otros vean en vosotros al hermano misericordioso. Hijos míos, no tengáis temor de abrirme vuestros corazones. Yo, con amor materno, os mostraré lo que espero de cada uno de vosotros, lo que espero de mis apóstoles. Venid conmigo. Gracias". La vidente Mirjana Dragicevic - Soldo tuvo apariciones diarias desde el 24 de junio de 1981 hasta el 25 de diciembre de 1982. El último día de la aparición, después de confiarle el décimo secreto, la Virgen le dijo que durante toda su vida tendría una aparición una vez al año - el 18 de marzo. Así ha sucedido durante todos estos años y también este año. Varios miles de peregrinos se reunieron para orar el Rosario en la Cruz Azul. La aparición comenzó a las 13:46 y duró hasta las 13:50.

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CUARESMA 2011 La Madre está preocupada por la santidad de sus hijos y por lo mismo, vuelve a insistir en lo mismo. Y para convertirse es necesario establecer un proyecto particular que los antiguos llamaban plan de vida. El plan de vida es el proyecto de conversión personal. Y ese proyecto hay que hacerlo con el Espíritu Santo, pues es Él el artífice de la conversión. En el camino de la conversión una parte la hace el hombre la otra el Espíritu de Dios, 50 y 50. ¿Cómo desarrollar el plan de vida que pueda responder a la invitación d la Madre? 1. Hacer un alto, detenerse. Los antiguos monjes lo llamaban “Statio” (del latín, “estar parado”). Es el momento cuando el corazón se dispone al encuentro con Dios y con la realidad que cada uno vive en su interior, sin ningún tipo de máscaras. La dificultad grande que el hombre tiene para convertirse según la voluntad de Dios, son sus máscaras. Cuando uno hace un alto, cuando se detiene el camino en medio de la monotonía, se entregan todas las máscaras al Señor porque Él conoce al hombre como es. A Dios no se le puede engañar. Es inútil ir con máscaras a Él.La “Statio”, o estación es romper con la rutina. Se trata de rendirle cuenta a Dios de todo, pero bajo la luz del Espíritu Santo. 2. El examen de conciencia. Se trata de una introspección, entrar dentro de uno mismo con la gracia de Dios para descubrir las miserias, pero también el amor de Dios que hace posible la conversión. Encontrarse con la miseria personal sin el amor de Dios es peligroso. El examen de conciencia es siempre obra del Espíritu Santo. Por eso es recomendable para hacer un buen examen de conciencia invocar antes al Espíritu Santo. 3. Perdonar y pedir perdón. Para llegar al tercer paso hay que humillarse, y es en realidad cuando el hombre se engrandece. No basta tener el deseo de perdonar y pedir perdón, más bien es una decisión y un acto de fe no de la razón. En la conversión es necesario perdonar de corazón a todos aquellos que hallan podido herir con sus gestos, palabras y acciones, como también y perdonarse uno mismo los errores que ha cometido. Por otro lado, es necesario pedir perdón de corazón a Dios y al prójimo de las faltas personales. Y las almas que tienen dificultad para hacerlo, deben orar por esa intención. Pedirle a Dios la gracia para dar el paso. 4. Cambiar de actitud. La conversión comporta siempre un cambio de vida. La Madre de Dios dice claramente en su mensaje de este 25 de marzo:“a partir de hoy comiencen una vida nueva en su corazón”. Lo que significa: romper con el pecado, abrirse a la gracia de Dios, cambiar de actitud y sanar las heridas del pasado que puedan interferir en las decisiones nuevas. 5. Reconciliación Sacramental. El lugar por excelencia donde se logra la conversión es el sacramento de la Confesión. Cuando la Virgen invita a la conversión está invitando a la confesión sacramental. El hombre por sí mismo no puede perdonarse sus pecados. La Madre ha dicho que “la Confesión es medicina para la Iglesia de occidente.”

6. Satisfacción. Dice el Catecismo de la Iglesia Católica: “Muchos pecados causan daño al prójimo. Es preciso hacer lo posible para repararlo (por ejemplo, restituir las cosas robadas, restablecer la reputación del que ha sido calumniado, compensar las heridas). La simple justicia exige esto. Pero además el pecado hiere y debilita al pecador mismo, así como sus relaciones con Dios y con el prójimo. La absolución quita el pecado, pero no remedia todos los desórdenes que el pecado causó. Liberado del pecado, el pecador debe todavía recobrar la plena salud espiritual. Por tanto, debe hacer algo más para reparar sus pecados: debe "satisfacer" de manera apropiada o "expiar" sus pecados. Esta satisfacción se llama también "penitencia".(CIC 1459). La penitencia purifica el corazón y ayuda al hombre a reparar el daño causado a otros y al mismo Dios. También por eso la Madre de Dios recomendó ayunar dos veces a la semana a pan y agua. 7. Emprender un nuevo camino conforme a la voluntad de Dios. Para cumplir con este paso, luego de la Reconciliación, se debe considerar vivir en la gracia. La Madre nos ha dado las armas. Lo primero la oración diaria con el corazón, rezar el santo rosario todos los días. La Madre de Dios también recomienda la Eucaristía diaria y la adoración a Jesús Sacramentado, el grupo de oración semanal y la lectura diaria de la Biblia; la confesión mensual y el ayuno dos veces a la semana a pan y agua. Por medio de la vivencia de estos mensajes, se puede vivir sin dificultad la conversión. Oremos: Jesús, gracias una vez más por enviarnos a María. Ella te dio su “si” yo quiero darte el mío. En este tiempo de cuaresma quiero que reines en mi corazón. Tu Madre me enseña a aceptarte como el Señor de mi vida y de mi historia. Tú sabes Señor las dificultades que actualmente se me presentan para convertirme de corazón. ¡Ayúdame Señor! Yo en estos momentos te abro sin reservas mi corazón. Visítalo en este momento. Aquí estoy delate de Ti. Renuncio con todas las fuerzas de mi corazón al pecado que me esclaviza. Renuncio a mi vanidad que tanto te ofende, a mi apego al dinero, a los bienes de este mundo. Renuncio para siempre a mis intereses egoístas, mis vicios y mezquindades para que sólo tu gracia me pueda conducir. ¡Jesús, manda ahora Tu Espíritu a mi corazón!Ven Espíritu Santo dame la gracia para renunciar al pecado y a mis apegos y egoísmos: quiero ser todo de Jesús y de Su Madre Santísima. Ven Espíritu Santo y dime de qué debo convertirme, donde están mis apegos, mis debilidades… Por qué aún no vivo plenamente en la voluntad de Dios. María intercede por mí ante Tu Divino Hijo: Te acojo una vez más como Mi Madre y Señora de mi corazón. ¡Gracias María por tus mensajes y Tu venida a la tierra: Tu eres la Reina de la Paz, del Amor y de la Unidad! Dios te salve María…

Estractos de la reflexión del Padre Francizco A. Verar sobre el mensaje del 25 de Marzo de 2011

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Lorenzo (mártir)

Lorenzo (mártir)

San Lorenzo Mártir


Por El Greco

Diácono y mártir

Nacimiento

c. 225
Huesca o Valencia (Hispania)

Fallecimiento

10 de agosto de 258
Roma

Venerado en

Iglesia Católica, Iglesia Ortodoxa, Comunión Anglicana, el luteranismo y las demás.

Principal Santuario 

Basílica de San Lorenzo Extramuros

Festividad 

10 de agosto

Atributos 

Llevando una parrilla y vistiendo una dalmática, a veces también se le representa con la palma del martirio y el libro de los Evangelios.

Patronazgo 

Arnuid (Orense),
San Lorenzo de El Escorial (Madrid) ,
Benirredrà (Valencia),
Busot (Alicante),
Hoyos (Cáceres),
Ezcaray (La Rioja),
Canadá,
Matara,(Perú)
Huesca,
Roma,
Chaguaramas (Edo. Guárico,Venezuela),
Rotterdam,
Sri Lanka Vinces (provincia de Los Ríos, Ecuador) San Lorenzo de Tarapacá(Chile),
de los bibliotecarios,
cocineros,
comediantes,
curtidores,
diáconos,
estudiantes,

mineros.

Basílica de San Lorenzo, donde se encuentran los restos del santo

El martirio de San Lorenzo, por J. León (1758, RABASF, Madrid).

San Lorenzo fue uno de los siete diáconos de Roma, ciudad donde fue martirizado en una parrilla en 258. En latín se llamaba Laurentius (‘laureado’). Los Actos de san Lorenzo se perdieron en la época de Agustín de Hipona, quien en uno de sus sermones acerca del santo (Sermo 302, de Sancto Laurent) admite que su narración no provenía de recitar las Actas del santo (como solía hacer Agustín en sus sermones) sino de la tradición oral. Esa tradición sitúa el nacimiento de Lorenzo de Roma en Huesca, en la Hispania Tarraconensis, aunque también podría ser originario de Valencia, donde sus padres habrían residido un corto espacio de tiempo, viniendo a nacer el santo en esta ciudad. Cuando en 257 Sixto fue nombrado papa, Lorenzo fue ordenado diácono, y encargado de administrar los bienes de la Iglesia y el cuidado de los pobres. Por esta labor, es considerado uno de los primeros archivistas y tesoreros de la Iglesia, y es el patrón de los bibliotecarios.

El emperador Valeriano proclamó un edicto de persecución el que prohibía el culto cristiano y las reuniones en los cementerios. Muchos sacerdotes y obispos fueron condenados a muerte, mientras que los cristianos que pertenecían a la nobleza o al senado eran privados de sus bienes y enviados al exilio.

Víctimas de las persecuciones de Valeriano destacan los Papas San Esteban I, degollado sobre la misma silla pontificia; y Sixto II decapitado el 6 de agosto del 258. Obispos como Cipriano de Cartago, decapitado en el Norte de África. Diáconos como Agapito, o el popular San Lorenzo: una leyenda citada por san Ambrosio de Milán dice que Lorenzo se encontró con Sixto en su camino al martirio, y que le preguntó: «¿A dónde vas, querido padre, sin tu hijo? ¿A dónde te apresuras, santo padre, sin tu diácono? Nunca antes montaste el altar de sacrificios sin tu sirviente, ¿y ahora deseas hacerlo sin mí?», a lo que el papa profetizó: «En tres días tú me seguirás».

Contenido

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[editar] Lorenzo y el santo Grial

La leyenda dice que entre los tesoros de la Iglesia confiados a Lorenzo se encontraba el Santo Grial (la copa usada por Jesús y los Apóstoles en la Última Cena) y que consiguió enviarlo a Huesca, junto a una carta y un inventario, donde fue escondido y olvidado durante siglos. Los padres de Lorenzo, santos Orencio y Paciencia, sí serían de Huesca, y habrían llegado a la ciudad de Valencia por motivo de las persecuciones.[1]

Según "la vida de san Lorenzo", obra del monje Donato (siglo VI), el papa Sixto II le entregó el santo cáliz junto a otras reliquias, para que las pusiera a salvo. En la cueva romana de Hepociana, Lorenzo acudió a una reunión de cristianos presidida por el presbítero Justino. Allí halló a un condiscípulo y compatriota hispano, llamado Precelio, originario de Hippo (la moderna Toledo), en Carpetania, a quién entregó varias reliquias, entre ellas el santo cáliz, con el encargo de que las llevara a la familia que le quedaba en Huesca (sus padres vivían en Roma). Precelio llevó las reliquias a los tíos y primos de Lorenzo en Huesca que las escondieron, perdiéndose la pista, aunque algunas tradiciones afirman que el santo cáliz fue depositado en la iglesia de san Pedro de la localidad, de donde sería puesto a salvo por el obispo Acilso cuando huyó en 711 ante el avance de los musulmanes, para esconderse en los Pirineos.

[editar] Las riquezas de la Iglesia

Aprovechando el reciente asesinato del papa, el alcalde de Roma, que era un pagano muy amigo de conseguir dinero, ordenó a Lorenzo que entregara las riquezas de la Iglesia. Lorenzo entonces pidió tres días para poder recolectarlas y en esos días fue invitando a todos los pobres, lisiados, mendigos, huérfanos, viudas, ancianos, mutilados, ciegos y leprosos que él ayudaba. Al tercer día, compareció ante el prefecto, y le presentó a éste los pobres y enfermos que él mismo había congregado y le dijo que ésos eran los verdaderos tesoros de la Iglesia. El prefecto entonces le dijo: «Osas burlarte de Roma y del Emperador, y perecerás. Pero no creas que morirás en un instante, lo harás lentamente y soportando el mayor dolor de tu vida».

[editar] Martirio

Lorenzo fue quemado vivo en una hoguera, concretamente en una parrilla, cerca del Campo de verano, en Roma. Se dice que en medio del martirio, exclamó: Assum est, inqüit, versa et manduca (traducción aproximada: dadme la vuelta, que por este lado ya estoy hecho). Su santo se celebra el 10 de agosto, día en el cual según la tradición recibió martirio. Lorenzo fue enterrado en la Via Tiburtina, en las catacumbas de Ciriaca, por Hipólito de Roma y el presbítero (sacerdote) Justino. Se dice que Constantino I el Grande mandó construir un pequeño oratorio en honor del mártir, que se convirtió en punto de parada en los itinerarios de peregrinación a las tumbas de los mártires romanos en el siglo VII.

Un siglo más tarde, el papa Dámaso I (366-384) reconstruyó la iglesia, hoy en día conocida como Basilica di San Lorenzo fuori le Mura, mientras que la iglesia de San Lorenzo in Panisperna se alza sobre el lugar de su martirio. En el siglo XII, el papa Pascual II (1099-1118) dijo que la parrilla usada en el martirio fue guardada en la iglesia de San Lorenzo de Lucina.

[editar] Veneración

Martirio de San Lorenzo (11 cm de diámetro), obra juvenil de Goya.

Lorenzo es uno de los santos más ampliamente venerados por la Iglesia Católica Romana. Su martirio ocurrió muy temprano en la historia de la Iglesia, por lo cual muchas otras tradiciones cristianas lo honran también.

El 10 de agosto el relicario que contiene su cabeza quemada es expuesto en el Vaticano para recibir veneración. En la Comunidad de Madrid se encuentra el Monasterio de San Lorenzo del Escorial, construido por Felipe II para conmemorar la victoria de San Quintín el 10 de agosto de 1557, agradeciéndosela a la protección del mártir San Lorenzo. Para ello, hizo construir el monasterio con forma de parrilla, por haber sido el instrumento de su martirio. San Lorenzo aparece en el Decamerón (de Giovanni Boccaccio) en el cuento 6. 10, donde un fraile utiliza la veneración del santo para escapar de una situación embarazosa.

Huesca Las Fiestas de San Lorenzo, están dedicadas al patrón de la ciudad, son celebradas del día 9 - 15 de Agosto (el día 10 es el homenaje a la muerte de San Lorenzo) Ibahernando (Cáceres) Patrón de esta población extremeña, se celebran las fiestas el 10 de Agosto.

 

 

09 de agosto de 2011

FIESTA DE SANTA TERESA B. DE LA CRUZ (EDITH STEIN), PATRONA DE EUROPA

Santos: Teresa B. de la Cruz vg mr, Cándida Mª de Jesús vg, Román mr. Beato Florentino Asensio ob mr.

Evangelio: Mateo 10, 28-33

Dijo Jesús a sus discípulos: «No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo».

Edith Stein

Edith Stein

Santa Teresa Benedicta de la Cruz O.C.D.


Edith Stein en un sello postal alemán

Mártir

Nombre

Edith Stein

Nacimiento

12 de octubre de 1891
Breslavia

Fallecimiento

9 de agosto de 1942
Auschwitz

Venerado en

Iglesia Católica

Beatificación

1 de mayo de 1987, por el Papa Juan Pablo II en Colonia, Alemania

Canonización

11 de octubre de 1998 por el Papa Juan Pablo II

Festividad

9 de agosto

Patronazgo

Europa

Edith Stein, llamada Santa Teresa Benedicta de la Cruz O.C.D. (Breslavia, Alemania (hoy Polonia) 12 de octubre de 1891 - Auschwitz, 9 de agosto de 1942), filósofa, mística, religiosa carmelita, mártir y santa alemana de origen judío. Es copatrona de Europa.

Beatificada en 1987 y canonizada en 1998 por el Papa Juan Pablo II.

Contenido

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[editar] Biografía y obras

Edith Stein nació en la ciudad alemana de Breslavia (hoy Wrocław, Polonia e históricamente, en alemán, Breslau) en el seno de una familia judía, el día del Yom Kipur. Era la última de un total de once hijos. Su padre era un comerciante.

En 1913 ingresa a la Universidad de Gotinga, donde estudió filosofía. Atraída por la fenomenología, se convirtió en discípula del célebre filósofo Edmund Husserl. Publica su tesis de doctorado como "Sobre el problema de la Empatía", lo que originará su programa filosófico temprano. Posterior a su tesis, vienen los escritos "Causalidad Sentiente" e "Individuo y Comunidad", en donde busca justificar filosóficamente la nueva psicología naciente. La última obra correspondiente a su primer período es "Una investigación sobre el estado", culmen de su proyecto para elaborar una antropología fenomenológica que vaya del hombre singular a la persona como comunidad.

Dentro de esta primera etapa en su pensamiento filosófico, vale también la pena resaltar su obra "Introducción a la Filosofía". Si bien no pertenece propiamente al ciclo de obras anterior y es de difícil catalogación, es una obra sumamente original. En ella se descubren los principales problemas de la filosofía de la naturaleza: el movimiento, las nociones de tiempo y espacio o qué es un objeto material y físico. En diálogo con Kant y con Husserl, y demostrando profundos conocimientos de las ciencias duras de su época (física, biología, filosofía de la ciencia) Edith Stein establece una diferencia fundamental entre los problemas de la naturaleza y los problemas de la subjetividad. A partir de la segunda parte (encargada de estudiar la subjetividad), formulará una antropología propiamente dicha y resaltará las características del hombre como la libertad, la conciencia, y la capacidad reflexiva. En esta obra hablará de las estructuras de la personalidad y empleará el escrito como preámbulo a una obra de su etapa posterior: "La estructura de la persona humana", que es un curso que ella impartió en el Instituto de Pedagogía Científica en Münster, Westfalia (1932/33).

En Gotinga, se acerca por primera vez al cristianismo y al estallar la primera guerra mundial, en 1914, Edith siguió un curso de enfermería y sirvió como enfermera en un hospital austríaco.

El hospital donde servía fue cerrado en 1916, y Edith reanudó sus estudios filosóficos con Husserl, y obtiene el doctorado en Friburgo.

Varios de los filósofos discípulos de Husserl se convierten al cristianismo. En 1921, de visita en la casa de Hedwig Conrad-Martius, una discípula de Husserl, en Bergzabern, Edith visita la biblioteca y lee la autobiografía de Santa Teresa de Ávila. Según la propia Edith (que lo confesaría después), esta obra fue determinante para su conversión definitiva al cristianismo. En enero de 1922, Edith fue bautizada, y el 2 de febrero del mismo año, recibió la confirmación.

A partir de su conversión al Cristianismo inicia una nueva etapa en su pensamiento filosófico. Se dedicará al intenso estudio de las obras de Santo Tomás de Aquino y del Beato Duns Escoto. Sin negar su primera etapa como fenomenóloga estrictamente husserliana, y tomando como base filosófica sus primeras obras filosóficas de antropología, escribirá "Potenz und Akt" una primera obra de metafísica y ontología en la que dialogará con el pensamiento de Hedwig Conrad-Martius. Esta obra es un estudio profundo acerca de los primeros principios metafísicos del ser: el acto y la potencia y de qué manera se desvelan éstos en el ser humano.

Posteriormente escribirá "Ser Finito y Ser eterno" (Endliches und Ewiges Sein), su obra magna, en la que desarrollará toda una metafísica inspirada en la filosofía de Santo Tomás y la fenomenología de Husserl, resultando así, una de las últimas tomistas más originales de la historia de la filosofía.

En 1933, después de dar cursos y conferencias sobre el tema de la mujer y la pedagogía, ingresa al Convento de las Carmelitas Descalzas de Colonia, donde toma el hábito de dicha orden, con el nombre de Sor Teresa Benedicta de La Cruz. El 31 de diciembre de 1938 es enviada al Carmelo de Echt (Holanda), donde parece estar fuera de peligro por no ser conocida de la población ni de los ocupantes alemanes.

[editar] Arresto y Muerte

Sin embargo, como represalia por la pastoral de los obispos holandeses contra la deportación de judíos practicada por los nazis, es arrestada el día 2 de agosto de 1939 por la Gestapo junto a su hermana Rosa (también convertida al catolicismo), y llevada con otros religiosos y religiosas al campo de concentración de Amersfoort, dos días más tarde al de Westerboork (Holanda). Es enviada al campo de exterminio nazi de Auschwitz. La llevaron a la barraca 36, siendo marcada con el Nº 44.074 de deportación, para morir, como judía y mártir de la fe cristiana a los 51 años de edad, víctima del Zyklón B: Ácido Cianhídrico; la ducha anunciada, en vez del agua deseada, emanó el tóxico Zyklón B de la muerte casi instantánea. Su cuerpo sin vida fue calcinado con leña en agosto de 1942. Las cenizas o huesos de la Hna. Edith se arrojaron en el campo adyacente.

Mujer de singular inteligencia y cultura, ha dejado numerosos escritos de elevada doctrina y de honda espiritualidad.

[editar] Beatificación y canonización

En 1962 se inició su proceso de beatificación. Teresa Benedicta de la Cruz, considerada por el catolicismo mujer hija de Israel, Mártir por la fe en Cristo y Víctima del exterminio judío, fue beatificada por Juan Pablo II en Colonia, el 1 de mayo de 1987. Su fiesta se celebra en el Carmelo Teresiano y en la Iglesia Católica el 9 de agosto.

El Papa Juan Pablo II canonizó a la judía, filósofa, monja, mártir y beata, Teresa Benedicta de la Cruz de la Orden del Carmelo, el 11 de octubre de 1998 en la Basílica de San Pedro en Roma. Fue también este Papa quien la declaró co-patrona de Europa el 12 de julio de 1999, en el marco de la apertura del Sínodo de Europa.

[editar] Bibliografía

  • Giuseppe Pulina, L’angelo di Husserl. Introduzione a Edith Stein, Zona, Civitella in Val di Chiana 2008, ISBN 978-88-95514-47-5
  • MacIntyre, Alasdair. Edith Stein, Un Prólogo Filosófico, 1913 - 1922. ISBN 978-84-936102-3-4 Editorial Nuevo Inicio, Granada, 2008.
  • Michel Dupuis, 16 días con Edith Stein, Ciudad Nueva, ISBN 84-9715-023-6
  • Eduardo González Di Pierro, De la persona a la historia. Antropología fenomenólogica y filosofía de la historia en Edith Stein, Editorial Dríada, México, 2005 ISBN 970-93504-7-1
  • Alasdair MacIntyre, Edith Stein. A Philosophical Prologue. 1913-1921, ISBN 0-7425-4995-X
  • Alasdair MacIntyre (2008). Edith Stein, Un Prólogo Filosófico, 1913 - 1922. Editorial Nuevo Inicio. ISBN 978-84-936102-3-4.
  • Urbano Ferrer (ed.) (2008). Para comprender a Edith Stein. Ediciones Palabra. ISBN 978-84-9840-239-1.
  • Ezequiel García Rojo, Edith Stein. Existencia y pensamiento. Editorial de Espiritualidad,. ISBN 84-7068-251-2. [www.editorialdeespiritualidad.com]
  • Ezequiel García Rojo, Una mujer ante la verdad. Aproximación a la filosofía de Edith Stein. Editorial de Espiritualidad. ISBN 84-7068-275-X. [www.editorialdeespiritualidad.com]
  • Salto Sánchez del Corral, Ana: La Dignidad Humana: Dignidad de la Mujer. Madrid, PPC, 2007.
  • De la publicación de las traducciones al español de las Obras Completas se encargan Julen Urkiza y Francisco Javier Sancho, y se están editando bajo los sellos de Editorial de Espiritualidad, Editorial Monte Carmelo y Ediciones El Carmen.

[editar] Véase también

[editar] Enlaces externos

Obtenido de «http://es.wikipedia.org/wiki/Edith_Stein»

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Mensaje de la Santísima Virgen María Reina de la Paz del 25 de julio de 2011,

Mensaje de la Santísima Virgen María Reina de la Paz del 25 de julio de 2011,

 

 desde Medjugorje, Bosnia-Herzegovina y reflexión del P. Francisco Ángel Verar

 

"Queridos hijos: Que este tiempo sea para ustedes tiempo de oración y de silencio. Hagan descansar su cuerpo y su espíritu, que permanezcan en el amor de Dios. Permítanme, hijitos, que los conduzca. Abran sus corazones al Espíritu Santo para que todo el bien que hay en ustedes florezca y produzca frutos al céntuplo. Comiencen y finalicen el día con la oración con el corazón. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!"

El mensaje que hemos recibido de la Madre de Dios para este mes, se puede dividir sin dificultad en cuatro partes. Comienza diciendo: "Queridos hijos: Que este tiempo sea para ustedes tiempo de oración y de silencio. Hagan descansar su cuerpo y su espíritu, que permanezcan en el amor de Dios." Este primer fragmento hace referencia al tiempo de descanso que los fieles toman en el hemisferio norte occidental. Es común para este tiempo en el norte tomar las vacaciones anuales para descansar del trabajo laboral y del estudio. Pero esto no significa que la Madre no hable de igual manera para quienes en este tiempo no toman sus vacaciones. Recuérdese que la presencia de María es una presencia inculturada y, por consiguiente, el mensaje es válido fuera del lugar donde aparece. En tal caso, para quienes por ejemplo habitan en el Sur hay que tomar en cuenta el sentido del mensaje para cuando llegan las vacaciones y de todos modos, ver en él los elementos exhortativos válidos para toda ocasión.

La Madre de Dios sabe que el cuerpo, la mente y el espíritu necesitan anualmente unas "vacaciones". ¡Considérese que hasta Jesús y sus apóstoles necesitaban descansar! (cf. Mc 6:30-34) Lo que no es correcto es abandonar la vida espiritual durante el tiempo del descanso. La Madre que conoce mejor que los hijos la debilidad del corazón, advierte que durante el receso anual de las actividades cotidianas, no se debe abandonar la vida espiritual. Por eso dice: "Queridos hijos: Que este tiempo sea para ustedes tiempo de oración y de silencio. Hagan descansar su cuerpo y su espíritu, que permanezcan en el amor de Dios." Es decir, durante el descanso no se debe abandonar la oración. El descanso o las vacaciones anuales -para la Virgen María- son tiempo de oración. Es como si dijera: "ahora que no trabajan ni estudian, procuren orar más. El verdadero descanso del cuerpo y del alma es la oración". Obsérvese que el mensaje dice: "Que este tiempo sea para ustedes tiempo de oración y de silencio. Hagan descansar su cuerpo y su espíritu, que permanezcan en el amor de Dios." Todo sumado indica que el verdadero descanso lo otorga Dios mismo. Mucha gente que busca el descanso en el mar, la montaña, en los hoteles, en los viajes... ignora esta gran verdad. Y no es que la Madre se oponga a los viajes a la montaña o al mar... más bien lo que desea es que a la hora de viajar para descansar, o bien, al momento de tomar las vacaciones, no se olvide el alma de Dios. Por eso dice: "Que este tiempo sea para ustedes tiempo de oración y de silencio"

Considérese que la oración y el silencio son dos actitudes interiores que van de la mano. El que ora sabe hacer silencio y quien habitualmente sabe callar el corazón, no tiene dificultad para escuchar la voz de Dios en el corazón, porque Dios habla en el silencio. El descanso es tiempo para la oración y para el recogimiento interior. En suma: es tiempo para Dios. Para crecer en el amor hacia Él. Es lo que pretende decir María, toda vez que muchos se distraen de la vida interior durante las vacaciones anuales y dicho tiempo se debe aprovechar más para la vida interior que para lo exterior. Es el sentido del mensaje. Alguno dirá: -"¡Es que María no nos da tregua!" Probablemente es cierto. Pero todo depende de cómo se vean las cosas. No puede ser tregua descansar de Dios. Dios no cansa a nadie porque Dios es amor y el amor siempre es una necesidad del corazón humano y el amor siempre es placentero. Nadie deja de amar en vacaciones. El amor nunca toma descanso en la historia de la humanidad, y lo mismo debe ocurrir en la oración. Recuérdese que orar es también amar. Es experimentar el amor de Dios y que Dios experimente el nuestro. Dios no toma vacaciones en sus relaciones personales para con sus hijos y por ende: sus hijos tampoco deben tomar vacaciones de Él.

También el mensaje dice: "Permítanme, hijitos, que los conduzca.". Se recuerda, que al concluir el Concilio Vaticano II el Papa Pablo VI, a nombre de todos los Padres Conciliares, proclamó solemnemente la Maternidad Espiritual de la Virgen María sobre la Iglesia de Cristo y la Humanidad. Y María ejerce parte de esa maternidad espiritual en estos tiempos por medio de sus mensajes en Medjugorje. Ponerse en manos de la Virgen, obedecer sus mensajes, es obedecer a Dios, porque Él la envía para ayudarnos, para socorrernos, para instruirnos, para educarnos en la fe. Permitirle a la Virgen guiarnos es acoger un hermoso don de Dios para los tiempos que vivimos.

María desea que todos sus hijos le abran sus corazones. No obstante, no puede obligar a nadie que lo haga. En muchas almas María sólo se queda en la puerta  del corazón sin llegar a entrar nunca.

El tiempo del descanso también es un tiempo mariano. ¡Adviértase en el mensaje este hincapié! Es tiempo para crecer en la intimidad con María, para meditar sus mensajes en Medjugorje, para rezar el santo rosario con más devoción y recogimiento: con mayor entrega y conciencia de cuanto se medita. Es común para todos, recordar las imágenes ejemplares del Beato Juan Pablo II, desgranar caminando las cuentas del santo Rosario durante sus vacaciones de verano en los Alpes. Entonces sigamos ese ejemplo: el descanso es para orar y para crecer en el amor a María. La Madre ha dicho: "permítanme [en este tiempo] hijitos que los conduzca" Es porque Ella sabe que durante el tiempo de las vacaciones anuales muchas almas se alejan de Ella y otras llegan hasta ofender a Dios. ¡No! ¡Imposible! El tiempo del descaso en también tiempo para la Madre. Se debe aprovechar la ocasión para meditar con mayor profundidad sus mensajes en Medjugorje, leer algún libro de espiritualidad mariana, acudir los Primeros Sábados a la Iglesia y hacer la Confesión y Comunión ese día como acto Reparador por tantas blasfemias e ingratitudes, respondiendo a Su invitación en Fátima.

La tercera parte del mensaje dice: "Abran sus corazones al Espíritu Santo para que todo el bien que hay en ustedes florezca y produzca frutos al céntuplo". Quizá sea esta la parte más desafiante del mensaje. Obsérvese que quien ora, y hace silencio interior, no tendrá mayor dificultad para abrir el corazón. A menudo: los que no están habituados a la oración son quienes tienen dificultad para abrir el corazón a Dios, porque lo que abre el corazón a la Trinidad Santísima es la oración misma, toda vez que el corazón (que es rígido) sólo se puede abrir por la oración misma. Cuando la Virgen dice: "abran el corazón" está invitando a orar, porque la apertura del corazón es el primer paso para hablar con Dios. Con el corazón cerrado no se puede escuchar a Dios.

¿Cómo abrir el corazón?

Lo primero es abrirse al amor. El corazón es la puerta al amor y Dios es amor. Lo que entra cuando se ora es puro amor y el amor puro, que es el amor de Dios. Abrir el corazón es sinónimo de rendirse al amor de Dios. Quien a lo largo de su historia ha amado, ha experimentado el amor sabe lo que es orar, sabe lo que significa abrir el corazón. El corazón no se abre al rencor ni al odio. No se abre a la vanidad, ni a la ira, ni a la ambición, ni a la lujuria... sólo se puede abrir al amor, y Dios es amor. Un día dijo la Virgen: "Dios en amor, Dios es amor, Dios es amor" Tres veces lo mencionó por medio de una aparición a Mirjana. Téngase en cuenta pues, que experimentar a Dios es experimentar el amor y lo demás esclaviza. Sólo el amor de Dios libera. La Madre quiere y espera que durante el verano en el norte: los corazones se abran de par en par a la gracia de Dios, para que del mismo modo que los árboles y plantas florecen en este tiempo, también las almas puedan florecer y dar frutos al céntuplo.

Quien ora, quien se abre al Espíritu Santo descubre todo el bien que hay en el interior. Dios no hace basura. Cada hombre en el mundo es un don de Dios, una imagen irrepetible de su bondad y de su misericordia. El hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Su Creador. La Madre espera que el tiempo del descaso actual sirva también para descubrir y apreciar los dones y talentos que todos tenemos. Por lo tanto, este tiempo es tiempo para orar al Espíritu Santo y que pueda descender con fuerza en los corazones.

Al final del mensaje la Madre dice: "Comiencen y finalicen el día con la oración con el corazón." Esta expresión ha sido muy común a lo largo de estos treinta años y un mes que la Madre tiene de estar visitando la tierra. Durante el receso anual de las actividades cotidianas habituales, se debe empezar el día con oración. Por lo tanto, se debe ir a Misa, de ser posible: rezar el santo rosario en familia cada día y reservar espacio para meditar la Palabra de Dios, para la Liturgia de las Horas y para el ayuno. ¡También en verano se ayuna! La Madre quiere que sus hijos, no obstante el tiempo del descanso, no descuiden la vida espiritual, que permanezcan conectados con Dios y con Ella.

Al respecto de la oración "con el corazón" hay que precisar que la misma es un don de Dios. No se puede orar con el corazón si Dios no concede la gracia para hacerlo. Pero se debe esclarecer que Dios Padre, por lo común, concede este don a quienes no descuidan el trato de amistad con Él. El problema es que muchos quieren orar con el corazón de un día para otro sin haber cultivado primero la amistad con Dios. ¡Imposible!. La oración con el corazón es un regalo que emerge de la amistad permanente con Dios. Es un fruto del amor que surge entre el alma que se dona a Dios en la oración y de Dios que se dona al alma que se entrega a Él. Orar con el corazón es sinónimo de vivir enamorado de Dios. Poder decir como Teresa de Ávila: -"Sólo Dios basta", y como Francisco de Asís: -"Mi Dios y mi todo" Y para vivir enamorado de Dios, hay que estar "tratando de amistad muchas veces a solas con quien sabemos nos ama" (Sta. Teresa de Ávila).

Entonces, el tiempo del descanso del cuerpo y del espíritu es tiempo para Dios. Tiempo para orar más con el corazón y para disfrutar de la amistad dulce de Dios, sin prisas, sin otras ocupaciones que distraen y que alteran el estado sosegado del alma que dificulta la experiencia de Dios. Descansar es necesario pero mejor todavía: experimentar el amor de Dios. Luego podrán venir los frutos al céntuplo.

Oremos.

Jesús, delante de María Te pido que me ayudes a hacer silencio en mi corazón, y a liberarme de tantos ruidos, de tantas emociones negativas que me impiden orar. Quiero ser dócil a Mi Madre y abrirte mi corazón sin algún tipo de reservas. Por eso una vez más me abandono a Ti. Tú eres la razón de mi felicidad y no las vacaciones, ni el descanso. Tampoco el mar o la montaña. La creación está hecha para que la pueda disfrutar y apreciar contigo. Por eso Te abro hoy mi corazón. Visítame. Quiero hacer de este tiempo un tiempo de gracia. Por eso ahora te coloco en el primer lugar de mi corazón: ven a mí, Te necesito. Enséñame Tú a descansar en el Espíritu.

Espíritu Santo: Tú me enseñas a orar: ¡Ven a mi corazón! Me abro de par en par a Tu gracia. Te necesito. Espíritu Santo Tú eres mi Consolador, mi verdadero descanso. Sé que por medio tuyo puedo experimentar el dulce amor de Dios. Por eso Te invoco: Espíritu Santo desciende a mi pobre corazón egoísta, débil, mentiroso, apegado a los bienes terrenales... Entra  y derriba mi orgullo, todo lo que me impide vivir en la plena voluntad de Dios.

Espíritu Santo: calienta mi corazón como calentaste el corazón de los Apóstoles en Pentecostés. Necesito esa llama viva de amor en mí. ¡Ven Espíritu Santo a mi corazón y enciende el fuego de Tu amor!

Tu eres la llama vida que mi corazón necesita. Creo firmemente en Ti y en cuanto haces en todas las criaturas para su salvación.

Espíritu Santo: desciende con poder a mi corazón: concédeme el don para orar con el corazón. Ven y regálame este don en este tiempo.

Oh Virgen Madre María: ¡Gracias por interceder ante Tu Hijo, en este momento, por mis necesidades! A Ti también te abro mi corazón porque eres mi Madre.

Madre mía: ¡Te necesito! ¡Gracias por cuidarme, por estar pendiente de cada una de mis necesidades! Hoy Te acojo una vez más como la Reina y Señora de mi vida, de mi familia, de mi comunidad, de mi Iglesia. Ayúdame a poner en práctica cada mensaje que me das para el provecho espiritual de mi alma. ¡Tú eres mi Reina, la Reina de la Paz de mi Corazón! ¡Gracias María por Tus mensajes! Dios te salve María....

 

LA REINA DE LA PAZ HABLA A SUS HIJOS, E HIJOS PREDILECTOS, MEDJUGORJE,2011

LA REINA DE LA PAZ HABLA A SUS HIJOS, E HIJOS PREDILECTOS, MEDJUGORJE,2011

Mensaje del 2 de Agosto de 2011

 Queridos hijos, hoy los llamo a renacer en la oración y por medio del Espíritu Santo, a volverse un nuevo pueblo con mi Hijo; un pueblo que sabe que si ha perdido Dios se pierde a sí mismo; un pueblo que sabe que, con Dios, a pesar de todos los sufrimientos y pruebas, está seguro y salvo. Los llamo a que se reúnan en la familia de Dios y a que se fortalezcan con la fuerza del Padre. Ustedes, hijos míos, no pueden detener individualmente el mal que comienza a gobernar en este mundo y a destruirlo. Pero, de acuerdo a la voluntad de Dios, todos juntos, con mi Hijo, pueden cambiarlo todo y sanar el mundo. Los invito a rezar con todo su corazón por los pastores, porque mi Hijo los ha elegido. Gracias.

"Queridos hijos, hoy los llamo a renacer en la oración y por medio del Espíritu Santo, a volverse un nuevo pueblo con mi Hijo; un pueblo que sabe que si ha perdido Dios se pierde a sí mismo; un pueblo que sabe que, con Dios, a pesar de todos los sufrimientos y pruebas, está seguro y salvo".

El llamado siendo personal es un llamado a ser Iglesia, pero Iglesia renovada. Para lograrlo, nos dice la Virgen, debemos orar (se entiende siempre con el corazón puesto en Dios y no distraídos por las cosas del mundo) y el Espíritu Santo hará la obra de renovarnos individualmente para que podamos unirnos en ese nuevo pueblo, el pueblo de "hombres nuevos", que es la Iglesia renovada -como se ha dicho- por el Espíritu que viene por la oración.

La Iglesia es el pueblo, la asamblea de los convocados por Dios. El pueblo de Dios es el que sigue a Dios, le pertenece y se preocupa de vivir fielmente esa pertenencia. Sabe que sin Dios nada puede y que con Dios nada teme.

"Pueblo suyo, confiad en Él,

desahogad ante Él vuestro corazón,

que Dios es nuestro refugio" (Cfr. Sal 62)

"Los llamo a que se reúnan en la familia de Dios y a que se fortalezcan con la fuerza del Padre. Ustedes, hijos míos, no pueden detener individualmente el mal que comienza a gobernar en este mundo y a destruirlo".

La Santísima Virgen utiliza ahora otro nombre, el de familia. Evoca así el hecho que somos hijos de Dios, hijos en el Hijo. No somos esclavos sino hijos que toman sus fuerzas de Dios mismo. Es Él, el Padre, quien nos da fuerzas por medio del Espíritu Santo. ¡Cuánto tenemos que pedir al Espíritu Santo en estos tiempos el don de fortaleza junto a la luz del buen discernimiento!

Aquí vemos con claridad el llamado a fortalecernos, a estar unidos, a formar un solo Cuerpo cuya Cabeza es Cristo, el Señor, a ser conscientes de nuestra familiaridad con Dios, porque Él es Padre, el Padre que nos reveló el Unigénito Hijo y porque tenemos la misma Madre en María Santísima. Lo vemos porque en el tiempo de este mismo presente que vivimos y en el futuro que nos espera nadie puede sobrevivir en soledad. O somos "familia", en un sentido de Iglesia, de comunidades eclesiales, de grupos de oración adoración y también de familias de sangre que viven en el mismo Espíritu, como fueron los primeros cristianos (un alma sola, un corazón solo) o corremos el riesgo de sucumbir.

"Ellos participaban asiduamente a la enseñanza de los apóstoles y a la vida común, a la fracción del pan y a la oración" (Hch 2:42).

Después de la comunión, en la liturgia solemne de los santos Pedro y Pablo, se reza así:

"Concede, Señor, a tu Iglesia,

que has nutrido en la mesa eucarística,

perseverar en la fracción del pan

y en la doctrina de los apóstoles,

para formar, en el vínculo de tu caridad,

un solo corazón y un alma sola".

Toda la Iglesia en su diversidad es fortalecida en su camino por la Eucaristía, la presencia viva del Señor en medio de ella, y es iluminada e inspirada por el mismo Espíritu en la luz de la fe verdadera, transmitida por medio de los apóstoles y de los pastores que los han sucedido a través de los siglos. Es decir, los obispos unidos al Papa en un único Magisterio.

Hoy, lo vienen diciendo los últimos Papas, lo que está en juego es la verdad de la fe de la Iglesia. Son, en primer lugar los obispos y los sacerdotes quienes deben defenderla e instruir en la verdad a la familia de Dios.

Poco antes de morir, el Papa Pablo VI le confía a su amigo, el gran filósofo, Jean Guitton: "Hay una gran perturbación en el mundo y en la Iglesia, y lo que está en cuestión es la fe. Ocurre que ahora me repita la frase oscura de Jesús en el Evangelio de san Lucas: "Cuando regrese el Hijo del Hombre ¿encontrará aún la fe sobre la tierra?". Está ocurriendo que salen libros en los que la fe está en retirada en puntos importantes, que los episcopados callan, que no encuentren extraños estos libros. (...) Lo que me choca, cuando considero el mundo católico, es que dentro del catolicismo parece a veces predominar un pensamiento de tipo no católico, y puede suceder que este pensamiento no católico dentro del catolicismo se vuelva el más fuerte. Pero ese jamás representará el pensamiento de la Iglesia. Es necesario que subsista un pequeño rebaño, por cuando pequeño pueda ser".

Vemos que la confusión dentro y fuera de la Iglesia va en aumento. Que grandes herejías se infiltran y difunden por todas partes sin que haya modo de pararlas.

Pese a todos los esfuerzos del Santo Padre la rebelión litúrgica ha echado profundas raíces y todas a desmedro de la Eucaristía.

Quien de palabra o con los hechos niega la presencia verdadera, real, viva del Señor en la Eucaristía no pertenece a la verdadera y única Iglesia. Quien no demuestra ni enseña el santo temor de Dios, la reverencia a la Majestad Divina, ni el cuidado debido en la celebración y quien niega, en las palabras o en los hechos y gestos, la adoración al Santísimo Sacramento está fuera de la fe de la Iglesia.

El momento más alto de la Iglesia primitiva, lo vemos en el texto referido de los Hechos de los Apóstoles, era el encuentro eucarístico (la fracción del pan) con el Señor. Y esto debe volver a ser en todas partes. No un encuentro cualquiera con amigos sino un encuentro con Aquel que es Dios, no una comida cualquiera entre iguales sino un banquete sacro.

La pérdida de la fe, que es la verdadera catástrofe y que ocurre en el letargo casi total, es acompañada de la guerra contra Cristo, contra la Ley de amor de Dios, en el mundo, en todos los campos: legislativo; gubernativo; mediático de la gran prensa, radio y televisión; publicitario; social.

Nadie podrá luchar individualmente contra lo que ya está en marcha, nos advierte la Madre de Dios. No será posible enfrentar solos "el mal que comienza a gobernar en este mundo".

Hoy, las fuerzas del mal convergen y se unen. Es la unión manifiesta del mal que -se insinúa en el mensaje- persigue el dominio total. El propósito de ese dominio es la destrucción porque responde al Príncipe de este mundo y de las tinieblas.

Estamos en pleno desarrollo de la lucha entre la Mujer vestida de sol y el Dragón. Es el combate final entre la Virgen, Madre de la Iglesia, gran señal del Cielo para estos tiempos y Satanás (Cfr. cap. 12 del Apocalipsis).

"Pero, de acuerdo a la voluntad de Dios, todos juntos, con mi Hijo, pueden cambiarlo todo y sanar el mundo".

Aunque pareciera no incluirse Ella al decir "pueden cambiarlo todo...", en realidad es Ella, Madre de Cristo y Madre nuestra, quien está formando y conduciendo este ejército. Es Ella la que desde hace treinta años nos va guiando, exhortando, corrigiendo e incansablemente llamando para que, a través de la conversión personal, nos unamos a su Hijo para salvar almas y combatir contra el mal personificado por Satanás y su descendencia (Cfr. Gen 3:14).

Es María Santísima que se aparece en Medjugorje y se ha aparecido en Fátima, la que está reuniéndonos y descubriendo paso a paso el momento que vivimos mientras nos enseña cómo enfrentarlo.

Solos nada podremos, es el mensaje. "Sin mí nada podrán", dice el Señor en el Evangelio de san Juan (Jn 15:5). Unidos a Él, permaneciendo en su amor, guardando sus mandamientos, sí. Porque Él ya ha vencido al mundo y a Satanás. Pues la Virgen viene a que estemos unidos a Cristo guardando su mandamiento.

El libro del Apocalipsis muestra la imagen de todos los reyes de la tierra (traducido a la actualidad son todos los poderes: político, militar, mediático, intelectual, social...) que le hacen la guerra al Cordero (a Jesucristo. Esta guerra que ya lleva dos mil años ahora está en su punto culminante: persecuciones masivas y matanzas a los cristianos en todo el mundo por el solo hecho de serlo, ataques a la Iglesia y al Papa en particular por parte de los medios, reniego de las raíces cristianas en la Comunidad Europea, etc.). Pero, dice el texto de Ap 17,14, el Señor vence, vence con los suyos, los llamados (convocados), los fieles, porque Él es Señor de Señores y Rey de Reyes.

Jesucristo vence con los suyos, con los que le son fieles, con los que acuden al llamado de la Reina de la Paz, con los que no se dejan influenciar por falsas cristologías de malas y heréticas "teologías" ni por compromisos con el mundo.

La victoria sobre lo viejo y sucio del mundo es la que se inicia en la Iglesia, renovada, bella, santa, inmaculada y que finaliza en el mundo que será purificado, salvado. Será la "tierra nueva" de los "cielos nuevos".

"Los invito a rezar con todo su corazón por los pastores, porque mi Hijo los ha elegido".

En este párrafo final nos está diciendo implícitamente que esa Iglesia renovada no es una nueva fundación sino que debe salir de las entrañas de la única Iglesia de Cristo que es una, católica y apostólica y tiene como cabeza el Papa. Por eso pide rezar -y con todo el corazón- por los pastores. Por "pastores" se entiende principalmente los obispos. Por extensión todos los sacerdotes.

Dios es fiel a su elección y no se desdice.

Roguemos para que todos los pastores (obispos y sacerdotes) sean siempre fieles al Señor, a la verdadera doctrina de la Iglesia, a la verdad de la presencia viva del Señor en la Eucaristía, digna de toda alabanza y adoración. Roguemos para ser todos fieles a estos llamados, que es ser fieles a la Iglesia de Cristo.

 

P. Justo Antonio Lofeudo

 

MISTERIOS DE GOZO

MISTERIOS DE GOZO

"...En los misterios de gozo vemos la alegría de la familia, de la maternidad, del parentesco, de la amistad, de la ayuda recíproca. Cristo, al nacer asumió y santificó estas alegrías que el pecado no ha borrado totalmente. El realizó esto por medio de María. Del mismo modo, también nosotros hoy, a través de Ella, podemos captar y hacer nuestras las alegrías del hombre: en sí mismas, humildes y sencillas, pero que se hacen grandes y santas en María y en Jesús..." (Juan Pablo II, Angelus del 23 de octubre de 1983).

 

 

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1º La Anunciación del Ángel a María

 

Dijo María al Ángel:

Cómo podrá ser esto, pues yo no conozco varón?".

El ángel le contestó y dijo:

"El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá con su sombra, y por esto el Hijo engendrado será llamado Hijo de Dios".

Lc 1, 34-35.

"...El primer ciclo, el de los «misterios gozosos», se caracteriza efectivamente por el gozo que produce el acontecimiento de la encarnación. Esto es evidente desde la anunciación, cuando el saludo de Gabriel a la Virgen de Nazaret se une a la invitación a la alegría mesiánica: «Alégrate, María». A este anuncio apunta toda la historia de la salvación, es más, en cierto modo, la historia misma del mundo. En efecto, si el designio del Padre es de recapitular en Cristo todas las cosas (cf. Ef 1, 10), el don divino con el que el Padre se acerca a María para hacerla Madre de su Hijo alcanza a todo el universo. A su vez, toda la humanidad está como implicada en el fiat con el que Ella responde prontamente a la voluntad de Dios. (Juan Pablo II, Rosarium Mariae Virginis, 2)

- No olvides, amigo mío, que somos niños. La Señora del dulce nombre, María, está recogida en oración.
Tú eres, en aquella casa, lo que quieras ser: un amigo, un criado, un curioso, un vecino... —Yo ahora no me atrevo a ser nada. Me escondo detrás de ti y, pasmado, contemplo la escena:
El Arcángel dice su embajada... Quomodo fiet istud, quoniam virum non cognosco? —¿De qué modo se hará esto si no conozco varón? (Lc, I, 34.)
La voz de nuestra Madre agolpa en mi memoria, por contraste, todas las impurezas de los hombres..., las mías también.
Y ¡cómo odio entonces esas bajas miserias de la tierra!... ¡Qué propósitos!
Fiat mihi secundum verbum tuum. —Hágase en mí según tu palabra. (Lc., I, 38.) Al encanto de estas palabras virginales el Verbo se hizo carne.
Va a terminar la primera decena... Aún tengo tiempo de decir a mi Dios, antes que mortal alguno: Jesús, te amo. San Josemaría, Santo Rosario, 1

- Nuestra Madre es modelo de correspondencia a la gracia y, al contemplar su vida, el Señor nos dará luz para que sepamos divinizar nuestra existencia ordinaria. A lo largo del año, cuando celebramos las fiestas marianas, y en bastantes momentos de cada jornada corriente, los cristianos pensamos muchas veces en la Virgen. Si aprovechamos esos instantes, imaginando cómo se conduciría Nuestra Madre en las tareas que nosotros hemos de realizar, poco a poco iremos aprendiendo: y acabaremos pareciéndonos a Ella, como los hijos se parecen a su madre.
San Josemaría, Es Cristo que pasa, 173, 1

- Tratemos de aprender, siguiendo su ejemplo en la obediencia a Dios, en esa delicada combinación de esclavitud y de señorío. En María no hay nada de aquella actitud de las vírgenes necias, que obedecen, pero alocadamente. Nuestra Señora oye con atención lo que Dios quiere, pondera lo que no entiende, pregunta lo que no sabe. Luego, se entrega toda al cumplimiento de la voluntad divina: he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra . ¿Veis la maravilla? Santa María, maestra de toda nuestra conducta, nos enseña ahora que la obediencia a Dios no es servilismo, no sojuzga la conciencia: nos mueve íntimamente a que descubramos la libertad de los hijos de Dios .San Josemaría, Es Cristo que pasa, 173, 4.

- Para aprovechar la gracia que Nuestra Madre nos trae en el día de hoy, y para secundar en cualquier momento las inspiraciones del Espíritu Santo, pastor de nuestras almas, debemos estar comprometidos seriamente en una actividad de trato con Dios. No podemos escondernos en el anonimato; la vida interior, si no es un encuentro personal con Dios, no existirá. La superficialidad no es cristiana. Admitir la rutina, en nuestra conducta ascética, equivale a firmar la partida de defunción del alma contemplativa. Dios nos busca uno a uno; y hemos de responderle uno a uno: aquí estoy, Señor, porque me has llamado. San Josemaría, Es Cristo que pasa, 174, 2.

Cómo enamora la escena de la Anunciación. —María —¡cuántas veces lo hemos meditado!— está recogida en oración..., pone sus cinco sentidos y todas sus potencias al hablar con Dios. En la oración conoce la Voluntad divina; y con la oración la hace vida de su vida: ¡no olvides el ejemplo de la Virgen! San Josemaría, Surco, 481

Considerad ahora el momento sublime en el que el Arcángel San Gabriel anuncia a Santa María el designio del Altísimo. Nuestra Madre escucha, y pregunta para comprender mejor lo que el Señor le pide; luego, la respuesta firme: fiat! —¡hágase en mí según tu palabra!—, el fruto de la mejor libertad: la de decidirse por Dios. San Josemaría, Amigos de Dios, 25, 1.

 

 

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2º La visita de la Virgen María a Santa Isabel

 

Por aquellos días, María se levantó y marchó deprisa a la montaña, a una ciudad de Judá; y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y cuando oyó Isabel el saludo de María, el niño saltó en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando en voz alta, dijo:

-Bendita tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. ¿De dónde a mí tanto bien, que venga la madre de mi Señor a visitarme? Pues en cuanto llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno; y bienaventurada tú, que has creído, porque se cumplirán las cosas que se te han dicho de parte del Señor.Lc 1, 39-45

"...El regocijo se percibe en la escena del encuentro con Isabel, dónde la voz misma de María y la presencia de Cristo en su seno hacen «saltar de alegría» a Juan (cf. Lc 1, 44). Repleta de gozo es la escena de Belén, donde el nacimiento del divino Niño, el Salvador del mundo, es cantado por los ángeles y anunciado a los pastores como «una gran alegría» (Lc 2, 10). (Juan Pablo II, Rosarium Mariae Virginis, 2)

- Ahora, niño amigo, ya habrás aprendido a manejarte. —Acompaña con gozo a José y a Santa María... y escucharás tradiciones de la Casa de David:
Oirás hablar de Isabel y de Zacarías, te enternecerás ante el amor purísimo de José, y latirá fuertemente tu corazón cada vez que nombren al Niño que nacerá en Belén...
Caminamos apresuradamente hacia las montañas, hasta un pueblo de la tribu de Judá. (Lc., I, 39.)
Llegamos. —Es la casa donde va a nacer Juan, el Bautista. —Isabel aclama, agradecida, a la Madre de su Redentor: ¡Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre! —¿De dónde a mí tanto bien, que venga la Madre de mi Señor a visitarme? (Lc., I, 42 y 43.)
El Bautista nonnato se estremece... (Lc., I, 41.) —La humildad de María se vierte en el Magníficat... —Y tú y yo, que somos —que éramos— unos soberbios, prometemos que seremos humildes. San Josemaría, Santo Rosario, 2.

- Bienaventurada eres porque has creído, dice Isabel a nuestra Madre. —La unión con Dios, la vida sobrenatural, comporta siempre la práctica atractiva de las virtudes humanas: María lleva la alegría al hogar de su prima, porque "lleva" a Cristo. San Josemaría, Surco, 566

- Vuelve tus ojos a la Virgen y contempla cómo vive la virtud de la lealtad. Cuando la necesita Isabel, dice el Evangelio que acude «cum festinatione», —con prisa alegre. ¡Aprende! San Josemaría, Surco, 371

- La paz de sabernos amados por nuestro Padre Dios, incorporados a Cristo, protegidos por la Virgen Santa María, amparados por San José. Esa es la gran luz que ilumina nuestras vidas y que, entre las dificultades y miserias personales, nos impulsa a proseguir adelante animosos. Cada hogar cristiano debería ser un remanso de serenidad, en el que, por encima de las pequeñas contradicciones diarias, se percibiera un cariño hondo y sincero, una tranquilidad profunda, fruto de una fe real y vivida. San Josemaría, Es Cristo que pasa, 22, 4

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3º El nacimiento de Jesús en Belén

 

En aquellos días, se promulgó un edicto de César Augusto, para que se empadronase todo el mundo. Este primer empadronamiento fue hecho cuando Quirino era gobernador de Siria, y todos iban a inscribirse, cada uno a su ciudad. José, como era de la casa y familia de David, subió desde Nazaret, ciudad de Galilea, a la ciudad de David llamada Belén, en Judea, para empadronarse con María, su esposa, que estaba en cinta. Y sucedió que estando allí, le llegó la hora del parto, y dió a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no hubo lugar para ellos en la posada . Lc 2, 1-7

En los últimos días de Adviento, la liturgia da particular relieve a la figura de María.En su corazón, su «he aquí», lleno de fe, en respuesta a la llamada divina, dio inicio a la encarnación del Redentor. Si queremos comprender el auténtico significado de la Navidad, tenemos que fijar en ella la mirada e invocarla.

2. María, Madre por excelencia, nos ayuda a comprender las palabras claves del misterio del nacimiento de su Hijo divino: humildad, silencio, estupor, alegría.

Nos exhorta ante todo a la humildad para que Dios pueda encontrar espacio en nuestro corazón. Éste no puede quedar obscurecido por el orgullo y la soberbia. Nos indica el valor del silencio, que sabe escuchar el canto de los Ángeles y el llanto del Niño, y que no los sofoca en el estruendo y en el caos. Junto a ella, contemplaremos el pesebre con íntimo estupor, disfrutando de la sencilla y pura alegría que ese Niño trae a la humanidad.

3. En la Noche Santa, el astro naciente, «esplendor de luz eterna, sol de justicia» (Cf. Antífona del Magnificat, 21 de diciembre), iluminará a quien yace en las tinieblas y en las sombras de muerte. Guiados por la liturgia de Dios, hagamos propios los sentimientos de la Virgen y pongámonos en espera ferviente de la Navidad de Cristo.(Juan Pablo II, Angelus, 21 de diciembre de 2003)

- Se ha promulgado un edicto de César Augusto, y manda empadronar a todo el mundo. Cada cual ha de ir, para esto, al pueblo de donde arranca su estirpe. —Como es José de la casa y familia de David, va con la Virgen María desde Nazaret a la ciudad llamada Belén, en Judea. (Lc., II, 1-5.)
Y en Belén nace nuestro Dios: ¡Jesucristo! —No hay lugar en la posada: en un establo. —Y su Madre le envuelve en pañales y le recuesta en el pesebre. (Lc., II, 7.)
Frío. —Pobreza. —Soy un esclavito de José. —¡Qué bueno es José! —Me trata como un padre a su hijo. —¡Hasta me perdona, si cojo en mis brazos al Niño y me quedo, horas y horas, diciéndole cosas dulces y encendidas!...Y le beso —bésale tú—, y le bailo, y le canto, y le llamo Rey, Amor, mi Dios, mi Unico, mi Todo!... ¡Qué hermoso es el Niño... y qué corta la decena! San Josemaría, Santo Rosario, 3.

- Los diversos hechos y circunstancias que rodearon el nacimiento del Hijo de Dios acuden a nuestro recuerdo, y la mirada se detiene en la gruta de Belén, en el hogar de Nazareth. María, José, Jesús Niño, ocupan de un modo muy especial el centro de nuestro corazón. ¿Qué nos dice, qué nos enseña la vida a la vez sencilla y admirable de esa Sagrada Familia?

- Entre las muchas consideraciones que podríamos hacer, una sobre todo quiero comentar ahora. El nacimiento de Jesús significa, como refiere la Escritura, la inauguración de la plenitud de los tiempos (Gal IV, 4.), el momento escogido por Dios para manifestar por entero su amor a los hombres, entregándonos a su propio Hijo. Esa voluntad divina se cumple en medio de las circunstancias más normales y ordinarias: una mujer que da a luz, una familia, una casa. La Omnipotencia divina, el esplendor de Dios, pasan a través de lo humano, se unen a lo humano. Desde entonces los cristianos sabemos que, con la gracia del Señor, podemos y debemos santificar todas las realidades limpias de nuestra vida. No hay situación terrena, por pequeña y corriente que parezca, que no pueda ser ocasión de un encuentro con Cristo y etapa de nuestro caminar hacia el Reino de los cielos. San Josemaría, Es Cristo que pasa, 22, 1-2

- ¿Veis qué necesario es conocer a Jesús, observar amorosamente su vida? Muchas veces he ido a buscar la definición, la biografía de Jesús en la Escritura. La encontré leyendo que, con dos palabras, la hace el Espíritu Santo: "Pertransiit benefaciendo". Todos los días de Jesucristo en la tierra, desde su nacimiento hasta su muerte, fueron así: "pertransiit benefaciendo", los llenó haciendo el bien. Y en otro lugar recoge la Escritura: "bene omnia fecit" : todo lo acabó bien, terminó todas las cosas bien, no hizo más que el bien. San Josemaría, Es Cristo que pasa, 16, 1

 

 

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4º La Presentación de Jesús en el Templo

 

Y cumplidos los días de su purificación según la Ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está mandado en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor; y para presentar como ofrenda un par de tórtolas o dos pichones, según lo mandado en la Ley del Señor. Lc 2, 22-24.

"…Pero ya los dos últimos misterios, aun conservando el sabor de la alegría, anticipan indicios del drama. En efecto, la presentación en el templo, a la vez que expresa la dicha de la consagración y extasía al viejo Simeón, contiene también la profecía de que el Niño será «señal de contradicción» para Israel y de que una espada traspasará el alma de la Madre (cf. Lc 2, 34-35). (Juan Pablo II, Rosarium Mariae Virginis, 2)

- Cumplido el tiempo de la purificación de la Madre, según la Ley de Moisés, es preciso ir con el Niño a Jerusalén para presentarle al Señor. (Lc., II, 22.)
Y esta vez serás tú, amigo mío, quien lleve la jaula de las tórtolas. —¿Te fijas? Ella —¡la Inmaculada!— se somete a la Ley como si estuviera inmunda.
¿Aprenderás con este ejemplo, a cumplir, a pesar de todos los sacrificios personales, la Santa Ley de Dios?
¡Purificarse! ¡Tú y yo sí que necesitamos purificación! —Expiar, y, por encima de la expiación, el Amor. —Un amor que sea cauterio, que abrase la roña de nuestra alma, y fuego, que encienda con llamas divinas la miseria de nuestro corazón.
Un hombre justo y temeroso de Dios, que movido por el Espíritu Santo ha venido al templo —le había sido revelado que no moriría antes de ver al Cristo—, toma en sus brazos al Mesías y le dice: Ahora, Señor, ahora sí que sacas en paz de este mundo a tu siervo, según tu promesa... porque mis ojos han visto al Salvador. (Lc., II, 25-30.) San Josemaría, Santo Rosario, 4.

- La fe católica ha sabido reconocer en María un signo privilegiado del amor de Dios: Dios nos llama ya ahora sus amigos, su gracia obra en nosotros, nos regenera del pecado, nos da las fuerzas para que, entre las debilidades propias de quien aún es polvo y miseria, podamos reflejar de algún modo el rostro de Cristo. No somos sólo náufragos a los que Dios ha prometido salvar, sino que esa salvación obra ya en nosotros. Nuestro trato con Dios no es el de un ciego que ansía la luz pero que gime entre las angustias de la obscuridad, sino el de un hijo que se sabe amado por su Padre. San Josemaría, Es Cristo que pasa, 142, 3

- La experiencia del pecado no nos debe, pues, hacer dudar de nuestra misión. Ciertamente nuestros pecados pueden hacer difícil reconocer a Cristo. Por tanto, hemos de enfrentarnos con nuestras propias miserias personales, buscar la purificación. Pero sabiendo que Dios no nos ha prometido la victoria absoluta sobre el mal durante esta vida, sino que nos pide lucha. Sufficit tibi gratia mea (2 Cor 12,9), te basta mi gracia, respondió Dios a Pablo, que solicitaba ser liberado del aguijón que le humillaba. San Josemaría, Es Cristo que pasa, 114, 1

- María, Madre nuestra, "auxilium christianorum, refugium peccatorum": intercede ante tu Hijo, para que nos envíe al Espíritu Santo, que despierte en nuestros corazones la decisión de caminar con paso firme y seguro, haciendo sonar en lo más hondo de nuestra alma la llamada que llenó de paz el martirio de uno de los primeros cristianos: "veni ad Patrem", ven, vuelve a tu Padre que te espera. San Josemaría, Es Cristo que pasa, 66, 5

- La vocación cristiana es vocación de sacrificio, de penitencia, de expiación. Hemos de reparar por nuestros pecados —¡en cuántas ocasiones habremos vuelto la cara, para no ver a Dios!— y por todos los pecados de los hombres. Hemos de seguir de cerca las pisadas de Cristo: traemos siempre en nuestro cuerpo la mortificación, la abnegación de Cristo, su abatimiento en la Cruz, para que también en nuestros cuerpos se manifieste la vida de Jesús (2 Cor 4, 10). Nuestro camino es de inmolación y, en esta renuncia, encontraremos el "gaudium cum pace", la alegría y la paz. San Josemaría, Es Cristo que pasa, 9, 2

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5º Jesús es perdido y hallado en el Templo

 

Sus padres iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Y cuando tuvo doce años, subieron a la fiesta, como era costumbre. Pasados aquellos días, al regresar, el niño Jesús se quedó en Jersusalén sin que lo advirtieran sus padres. Suponiendo que iba en la caravana, hicieron un día de camino buscándolo entre los parientes y conocidos, y al no encontrarlo, volvieron a Jersualén en su busca. Y al cabo de tres días lo encontraron en el Templo, sentado en medio de los doctores, escuchándoles y preguntándoles. Cuando le oían quedaban admirados de su sabiduría y de sus respuestas. Al verlo se maravillaron, y le dijo su madre: -Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira que tu padre y yo, angustiados, te buscábamos.
Y él les dijo: -¿Por qué me buscábais? ¿No sabíais que es necesario que yo esté en las cosas de mi Padre?

Pero ellos no comprendieron lo que les dijo. Lc 2, 41-50

"...Gozoso y dramático al mismo tiempo es también el episodio de Jesús de 12 años en el templo. Aparece con su sabiduría divina mientras escucha y pregunta, y ejerciendo sustancialmente el papel de quien ’enseña’. La revelación de su misterio de Hijo, dedicado enteramente a las cosas del Padre, anuncia aquella radicalidad evangélica que, ante las exigencias absolutas del Reino, cuestiona hasta los más profundos lazos de afecto humano. José y María mismos, sobresaltados y angustiados, «no comprendieron» sus palabras (Lc 2, 50)... De este modo, meditar los misterios «gozosos» significa adentrarse en los motivos últimos de la alegría cristiana y en su sentido más profundo. Significa fijar la mirada sobre lo concreto del misterio de la Encarnación y sobre el sombrío preanuncio del misterio del dolor salvífico. María nos ayuda a aprender el secreto de la alegría cristiana, recordándonos que el cristianismo es ante todo evangelion, ’buena noticia’, que tiene su centro o, mejor dicho, su contenido mismo, en la persona de Cristo, el Verbo hecho carne, único Salvador del mundo..." (Juan Pablo II, Rosarium Mariae Virginis, 2)

- ¿Dónde está Jesús? —Señora: ¡el Niño!... ¿dónde está?
Llora María. —Por demás hemos corrido tú y yo de grupo en grupo, de caravana en caravana: no le han visto. —José, tras hacer inútiles esfuerzos por no llorar, llora también... Y tú... Y yo.
Yo, como soy un criadito basto, lloro a moco tendido y clamo al cielo y a la tierra..., por cuando le perdí por mi culpa y no clamé.
Jesús: que nunca más te pierda... Y entonces la desgracia y el dolor nos unen, como nos unió el pecado, y salen de todo nuestro ser gemidos de profunda contrición y frases ardientes, que la pluma no puede, no debe estampar.
Y, al consolarnos con el gozo de encontrar a Jesús —¡tres días de ausencia!— disputando con los Maestros de Israel (Lc., II, 46), quedará muy grabada en tu alma y en la mía la obligación de dejar a los de nuestra casa por servir al Padre Celestial. San Josemaría, Santo Rosario, 5.

- Aprendamos de esta actitud de Jesús. En su vida en la tierra, no ha querido ni siquiera la gloria que le pertenecía, porque teniendo derecho a ser tratado como Dios, ha asumido la forma de siervo, de esclavo. El cristiano sabe así que es para Dios toda la gloria; y que no puede utilizar como instrumento de intereses y de ambiciones humanas la sublimidad y la grandeza del Evangelio.
Aprendamos de Jesús. Su actitud, al oponerse a toda gloria humana, está en perfecta correlación con la grandeza de una misión única: la del Hijo amadísimo de Dios, que se encarna para salvar a los hombres. Una misión que el cariño del Padre ha rodeado de una solicitud colmada de ternura: "Filius meus es tu, ego hodie genui te. Postula a me et dabo tibi gentes hereditatem tuam": Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy. Pide, y te daré las gentes como heredad.
El cristiano que —siguiendo a Cristo— vive en esa actitud de completa adoración del Padre, recibe también del Señor palabras de amorosa solicitud: Porque espera en mí, lo libraré; lo protegeré, porque conoce mi nombre. San Josemaría, Es Cristo que Pasa, 62

- Te aconsejo —para terminar— que hagas, si no lo has hecho todavía, tu experiencia particular del amor materno de María. No basta saber que Ella es Madre, considerarla de este modo, hablar así de Ella. Es tu Madre y tú eres su hijo; te quiere como si fueras el hijo único suyo en este mundo. Trátala en consecuencia: cuéntale todo lo que te pasa, hónrala, quiérela. Nadie lo hará por ti, tan bien como tú, si tú no lo haces.
Te aseguro que, si emprendes este camino, encontrarás enseguida todo el amor de Cristo: y te verás metido en esa vida inefable de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo. Sacarás fuerzas para cumplir acabadamente la Voluntad de Dios, te llenarás de deseos de servir a todos los hombres. Serás el cristiano que a veces sueñas ser: lleno de obras de caridad y de justicia, alegre y fuerte, comprensivo con los demás y exigente contigo mismo.
Ese, y no otro, es el temple de nuestra fe. Acudamos a Santa María, que Ella nos acompañará con un andar firme y constante. San Josemaría, Amigos de Dios, 293 .

 

 

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COMO REZAR EL ROSARIO

 

EL SECRETO ADMIRABLE DEL SANTÍSIMO ROSARIO

PARA CONVERTIRSE Y SALVARSE

San Luis María Grignion de Montfort

[126] Para recitar bien el Rosario, después de invocar al Espíritu Santo, ponte un momento en presencia de Dios y ofrece las decenas como te enseñaré más adelante.

Antes de empezar cada decena, detente un momento, más o menos largo según el tiempo de que dispongas, a considerar el misterio que vas a contemplar en dicha decena. Y pide por ese misterio y por intercesión de la Santísima Virgen, una de las virtudes que más sobresalgan en él o que más necesites.

Pon atención particular en evitar los dos defectos más comunes que cometen quienes rezan el Rosario:

• el primero es el no formular ninguna intención antes de comenzarlo. De modo que si les preguntas por qué lo rezan, no saben qué responder. Ten, pues, siempre ante la vista una gracia por pedir, una virtud que imitar o un pecado por evitar;

• el segundo defecto, en que se cae al rezar el Rosario, es no tener otra intención que la de acabarlo pronto. Procede este defecto de considerar el Rosario como algo oneroso y tremendamente pesado hasta haberlo terminado, sobre todo si te has obligado a rezarlo en conciencia o te lo han impuesto como penitencia y como a pesar tuyo.

[127] Da tristeza ver cómo recita el Rosario la mayoría de las gentes: con precipitación increíble, comiéndose las palabras... No osarías felicitar así al último de los hombres... ¿Crees acaso que Jesús y María se sentirán con ello muy honrados? Después de esto, ¿por qué asombrarte de que las plegarias más santas de la religión cristiana queden casi sin fruto alguno, y de que, después de rezar mil y diez mil Rosarios, no seas más santo?

 

 

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SÚPLICA A LA VIRGEN DE POMPEYA (*)

 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!

PIDAMOS A MARIA SU SANTA BENDICIÓN 

Otra gracia más os pedimos, ¡oh poderosa Reina!, que no podéis negarnos en este día de tanta solemnidad. Concedednos a todos, además de un amor constante hacia Vos, vuestra maternal bendición. No, no nos retiraremos de vuestras plantas hasta que nos hayáis bendecido. Bendecid, ¡oh María!, en este instante al Sumo Pontífice. A los antiguos laureles e Innumerables triunfos alcanzados con vuestro Rosario, y que os han merecido el título de Reina de las Victorias, agregad este otro: el triunfo de la Religión y la paz de la trabajada humanidad. Bendecid también a nuestro Prelado, a los Sacerdotes y a todos los que celan el honor de vuestro Santuario. Bendecid a los asociados al Rosario Perpetuo y a todos los que practican y promueven la devoción de vuestro Santo Rosario.

(*) Súplica redactada por el Beato Bartolo Longo .

 

 

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El Camino de María

 

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EL CAMINO DE MARÍA

Meditaciones Marianas extraídas del Magisterio de la Iglesia en general y del Santo Padre Juan Pablo II en particular.

http://www.MariaMediadora.com/formulario.htm

Los temas que se desarrollan en "El Camino de María", son los siguientes:

1 - Carta Encíclica "Redemptoris Mater"

2 - Catequesis Semanales del Papa Juan Pablo II

La presencia de María en la historia de la Iglesia

La fe de la Iglesia en María.

El papel de María en la Iglesia

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Teresa del Niño Jesús, Santa

Teresa del Niño Jesús, Santa

 

Teresa del Niño Jesús, Santa

Virgen y Doctora de la Iglesia

Martirologio Romano: Memoria de santa Teresa del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia, que entró aún muy joven en el monasterio de las Carmelitas Descalzas de Lisieux, llegando a ser maestra de santidad en Cristo por su inocencia y simplicidad. Enseñó el camino de la perfección cristiana por medio de la infancia espiritual, demostrando una mística solicitud en bien de las almas y del incremento de la Iglesia, y terminó su vida a los veinticinco años de edad, el día treinta de septiembre (1897)

La Iglesia le dedica este día para que la conozcamos y tratemos de imitar sus virtudes de delicadeza y perfección en las cosas pequeñas.

Hay dos santas con el mismo nombre: Santa Teresita del Niño Jesús o de Lisieux y Santa Teresa de Ávila (15 de Octubre). Ambas fueron monjas carmelitas, nos dejaron una autobiografía y son santas doctoras de la Iglesia.

María Francisca Teresa (Santa Teresita del Niño Jesús o de Lisieux) nació el 2 de Enero de 1873 en Francia. Hija de un relojero y una costurera de Alençon. Tuvo una infancia feliz y ordinaria, llena de buenos ejemplos. Teresita era viva e impresionable, pero no particularmente devota.

En 1877, cuando Teresita tenía cuatro años, murió su madre. Su padre vendió su relojería y se fue a vivir a Lisieux donde sus hijas estarían bajo el cuidado de su tía, la Sra. Guerin, que era una mujer excelente. Santa Teresita era la preferida de su padre. Sus hermanas eran María, Paulina y Celina. La que dirigía la casa era María y Paulina que era la mayor se encargaba de la educación religiosa de sus hermanas. Les leía mucho en el invierno.

Cuando Teresita tenía 9 años, Paulina ingresó al convento de las carmelitas. Desde entonces, Teresita se sintió inclinada a seguirla por ese camino. Era una niña afable y sensible y la religión ocupaba una parte muy importante de su vida.

Cuando Teresita tenía catorce años, su hermana María se fue al convento de las carmelitas igual que Paulina. La Navidad de ese año, tuvo la experiencia que ella llamó su “conversión”. Dice ella que apenas a una hora de nacido el Niño Jesús, inundó la oscuridad de su alma con ríos de luz. Decía que Dios se había hecho débil y pequeño por amor a ella para hacerla fuerte y valiente.
Al año siguiente, Teresita le pidió permiso a su padre para entrar al convento de las carmelitas y él dijo que sí. Las monjas del convento y el obispo de Bayeux opinaron que era muy joven y que debía esperar.

Algunos meses más tarde fueron a Roma en una peregrinación por el jubileo sacerdotal del Papa León XIII. Al arrodillarse frente al Papa para recibir su bendición, rompió el silencio y le pidió si podía entrar en el convento a los quince años. El Papa quedó impresionado por su aspecto y modales y le dijo que si era la voluntad de Dios así sería

Teresita rezó mucho en todos los santuarios de la peregrinación y con el apoyo del Papa, logró entrar en el Carmelo en Abril de 1888. Al entrar al convento, la maestra de novicias dijo; “Desde su entrada en la orden, su porte tenía una dignidad poco común de su edad, que sorprendió a todas las religiosas.” Profesó como religiosa el 8 de Septiembre de 1890. Su deseo era llegar a la cumbre del monte del amor.

Teresita cumplió con las reglas y deberes de los carmelitas. Oraba con un inmenso fervor por los sacerdotes y los misioneros. Debido a esto, fue nombrada después de su muerte, con el título de patrona de las misiones, aunque nunca había salido de su convento.

Se sometió a todas las austeridades de la orden, menos al ayuno, ya que era delicada de salud y sus superiores se lo impidieron. Entre las penitencias corporales, la más dura para ella era el frío del invierno en el convento. Pero ella decía “Quería Jesús concederme el martirio del corazón o el martirio de la carne; preferiría que me concediera ambos.” Y un día pudo exclamar “He llegado a un punto en el que me es imposible sufrir, porque todo sufrimiento es dulce.”

En 1893, a los veinte años, la hermana Teresa fue nombrada asistente de la maestra de novicias. Prácticamente ella era la maestra de novicias, aunque no tuviera el título. Con respecto a esta labor, decía ella que hacer el bien sin la ayuda de Dios era tan imposible como hacer que el sol brille a media noche.

Su padre enfermó perdiendo el uso de la razón a causa de dos ataques de parálisis. Celina, su hermana, se encargó de cuidarlo. Fueron unos años difíciles para las hijas. Al morir el padre, Celina ingresó al convento con sus hermanas.

En este mismo año, Teresita se enfermó de tuberculosis. Quería ir a una misión en Indochina pero su salud no se lo permitió. Sufrió mucho los últimos 18 meses de su vida. Fue un período de sufrimiento corporal y de pruebas espirituales. En junio de 1897 fue trasladada a la enfermería del convento de la que no volvió a salir. A partir de agosto ya no podía recibir la Comunión debido a su enfermedad y murió el 30 de Septiembre de ese año. Fue beatificada en 1923 y canonizada en 1925. Se le presenta como una monja carmelita con un crucifijo y rosas en los brazos. Ella decía que después de su muerte derramaría una lluvia de rosas.
El culto a esta santa comenzó a crecer con rapidez. Los milagros hechos gracias a su intercesión atrajeron a atención de los cristianos del mundo entero.

Escribió el libro “Historia de un alma” que es una autobiografía. Escribe frases preciosas como éstas en ese libro: “Para mí, orar consiste en elevar el corazón, en levantar los ojos al cielo, en manifestar mi gratitud y mi amor lo mismo en el gozo que en la prueba.”; “Te ruego que poses tus divinos ojos sobre un gran número de almas pequeñas.” Teresita se contaba a sí misma entre las almas pequeñas, decía “Yo soy un alma minúscula, que sólo puede ofrecer pequeñeces a nuestro Señor.”

¿Qué nos enseña Santa Teresita?

Nos enseña un camino para llegar a Dios: la sencillez de alma. Hacer por amor a Dios nuestras labores de todos los días. Tener detalles de amor con los que nos rodean. Esta es la “grandeza” de Santa Teresita. Decía: “Quiero pasar mi cielo haciendo el bien en la tierra.”El secreto es reconocer nuestra pequeñez ante Dios, nuestro Padre. Tener una actitud de niño al amar a Dios, es decir, amarlo con simplicidad, con confianza absoluta, con humildad sirviendo a los demás. Esto es a lo que ella llama su “caminito”. Es el camino de la infancia espiritual, un camino de confianza y entrega absoluta a Dios.

Nos enseña a servir a los demás con amor y perfección viendo en ellos a Jesús. Toda su vida fue de servicio a los demás. Ser mejores cada día con los demás en los detalles de todos los días.

Nos enseña a tener paciencia ante las dificultades de la vida. Su enfermedad requi-rió de mucha paciencia y aceptación. Sólo estando cerca de Dios el sufrimiento se hace dulce.

Nos enseña a tener sentido del humor ante lo inevitable. Dicen que durante la meditación en el convento, una de las hermanas agitaba su rosario y esto irritaba a Santa Teresita. Decidió entonces en lugar de tratar de no oír nada, escuchar este ruido como si fuera una música preciosa. En nuestras vidas hay situaciones o acciones de los demás que nos molestan y que no podemos evitar. Debemos aprender a reírnos de éstas, a disfrutarlas porque nos dan la oportunidad de ofrecer algo a Dios.

Nos enseña que podemos vivir nuestro cielo en la tierra haciendo el bien a los que nos rodean. Actuar con bondad siempre, buscando lo mejor para los demás. Esta es una manera de alcanzar el cielo.

Nos enseña a ser sencillos como niños para llegar a Dios. Orar con confianza, con simplicidad. Sentirnos pequeños ante Dios nuestro Padre.

Oración
Virgen María y Santa Teresita, ayúdenme a tener más amor a Dios para servir mejor a los que me rodean.